Archivos ARF vol. IX: crónica de la jornada del viernes 19 de junio de 2026
Viernes, 19 de junio
El viernes fue el día más importante del festival, con un cabeza de cartel tan carismático como Alice Cooper para gloria de los hard rockeros. Quizás este año haya habido menos nombres de peso o de primera fila, pero una vez más el festi estuvo lleno de sorpresas agradables y grupos que crearon afición. El mejor festival rockero del mundo también es el mejor para descubrir nuevos talentos y grupos desconocidos.
El chaparrón que cayó a eso de las 6 de la tarde retrasó el concierto de The Damn Truth, lo que nos permitió ver la parte final de su show rockero y auténtico a más no poder. La puesta en escena glamourosa, la potencia de sus guitarras y la presencia de la front-woman Lee-La Baum apuntalaron un concierto de lo más sugerente y adictivo.
Siguiendo en el escenario tres, la gran sorpresa del festival: nada menos que los suecos Hällas, quienes ya llevan quince años en la carretera y tienen cuatro discos editados. Vestidos de riguroso negro con capas también negras, mostraron una imagen imponente a la vez que disfrutable. Su rock setentero con influencias hard & heavy se entremezclaron con un toque progresivo y un repertorio absolutamente imbatible. El carisma del grupo es innegable, y el final con la espacial “Star Rider” y después la propia “Hällas” supuso una epopeya rockera y matrícula de honor. Por lo que a mí respecta, lo mejor del festival.
Nos desplazamos al escenario dos (igual que el año pasado, sin pantallas laterales) para disfrutar de una velada de country y folk americano. Con un ambiente festivo por todo lo alto, con Old Crow Medicine Show el festín de bailables vaqueros estaba asegurado. Violines maravillosos, bluegrass a toda pastilla y un carisma desbordante de su líder hicieron el resto, con el detalle de dirigirse en euskera al público. El ímpetu y el carisma del líder, sea bailando mientras toca la harmónica o el violín, cantando a la vez y sin parar un segundo, fue el elemento distintivo sin desmerecer al resto del grupo. Lo dejaron en todo lo alto con el “I saw the light” de Hank Williams.
Estrenamos el escenario grande con los alternativos de Minnesota Sugar, que volvieron el año pasado después de nada menos que treinta años retirados. El show, el último de la gira europea, fue bueno y rabioso dentro de lo que cabe. El volumen era ensordecedor, y el guitarrista no paraba de moverse de un lado a otro. Impresionaba verle cantar y tocar la guitarra con los ojos cerrados mientras le daba a “Gift”, “House of dead” (el tema nuevo publicado en 2025), “Tilted”, “Gee angel” o la última “If I can’t change your mind”. Buen concierto, sobre todo apto para fans.
Decir que el concierto de Tropical Fuck Storm fue un triunfo absoluto resultaría exagerado, pero tuvo muy buena aceptación entre fans y curiosos. Su puesta en escena es atractiva, y sus requiebros musicales, intersecciones no señalizadas y marcianadas en general (dicho sea con todo el cariño) representan la columna vertebral de su sonido. Su último disco, de 2025 (“Fairyland Codex) apunta a una mayor estandarización de su sonido, siempre dentro del caos organizado y especialmente complejo. Se movieron en su salsa y recibieron buen feed-back por parte del respetable.
El triunfador de la noche (y del ARF) en cuanto a público se refiere fue por supuesto el mítico Alice Cooper, quien a sus 78 años sigue siendo el showman y maestro de ceremonias definitivo. Aún recordamos su concierto en 2009 en este mismo festival. Ahora, 17 años más viejo, sigue manteniendo intacta su carisma y capacidad teatral. Efectos especiales cirquenses, atmósferas de terror y mucha diversión en un show por todo lo alto que echó mano de los 80 con gran acierto, con himnos como: “Spark in the dark”, “House of fire”, la inmortal “Poison” (temazos, los tres de “Trash” -1989-) y dos temas de “Hey stoopid” (1991) como las inmortales “Feed my Frankenstein” y la propia “Hey stoopid”, ideales para una buena fiesta. Alice murió en la guillotina una vez más pero no se olvidó de una buena muestra de sus clásicos con el Alice Cooper Group: “No more Mr. Nice Guy”, “I’m eighteen”, “Billion dollar babies”, todas absolutamente irrepetibles, y la joya en solitario, la balada “Only woman bleed”. “Dirty Diamonds”, que ya tiene dos décadas, fue seguramente la más nueva que tocó, y se despidió con un “Under my wheels” tenebroso, como no podía ser de otra manera.
Los finales metaleros de jornada se están convirtiendo en clásicos en el ARF, y los canadienses Voivod nos dieron justamente lo que necesitábamos: Metal a toda pastilla, técnico y divertido pero con una fuerza descomunal. El thrash metal extremo que practican levanta hasta los muertos. El cantante Snake estuvo muy comunicativo, y a pesar de sus a veces torpes movimientos no cejó en su empeño y nos obsequió con su brutal voz mientras el guitarrista y el bajista no paraban en ningún momento de derrochar carisma. “Nanoman”, “Tornado”, “War and pain”... himnos ochenteros para un final vertiginoso, donde destacó (por lo curioso) la versión de “Astronomy Domine” de Pink Floyd y la propia “Voivod” para sellar un conciertazo, una agresión brutal para un público no muy numeroso a esas alturas de la madrugada.

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