Archivos ARF: Crónica del sábado 20 de junio (Azkena Rock Festival)
La lluvia que había caído el viernes también nos acompañó en la última jornada de manera intermitente, aunque la temperatura fuera más elevada que el viernes. Llegamos para ver a Superchunk casi desde el principio, y aunque hemos de decir que echamos en falta un poquito más de garra (solo un poquito), lo cierto es que su concierto fue más que bueno: un líder (Mac McCaughan, voz y guitarra) que no paraba ni un momento y una lista de temas potentes como “Stuck in a dream”, “Skip steps 1 & 3”, “Hello Hawk” o, ya hacia el final “Crossed wires” y “What a time to be alive”, defendieron su pop punk con gran fortaleza, en un concierto donde pudimos ver en las primeras filas a Fernando de Reincidentes disfrutando del show.
Nos esperaban en el escenario tres nada menos que los Starbenders, uno de los grupos rockeros del momento. Su vocalista, guitarrista y lider Kimi Shelter nos obsequió con toneladas de actitud, una presencia más que misteriosa, toda vestida de negro y los pelos rizados que le cubrían la cara, con una actitud carismática como pocas. Tampoco le iban a la zaga en cuanto a presencia los demás miembros del grupo, que dominaron un show de lo más atractivo, que, eso sí, tuvo algún bajón que otro. Aun así, Kimi se las apañó especialmente bien también cantando sin guitarra, como en “Tokyo” y otros cuatro temas. Un grupo que mejora sustancialmente en directo y que nadie se debería perder si se tercia la ocasión.
Nada más terminar el concierto nos dirigimos al escenario grande, donde Social Distortion llevaban ya un rato tocando. Hubo opiniones para todos los gustos, aunque los fans quedaron más que satisfechos. Mike Ness, lider de 64 años, condujo el concierto con gran aplomo y profesionalidad. Atrás han quedado sus problemas con el alcohol y las drogas y con un cáncer ya superado lidera a su banda con gran solvencia. No fue el show explosivo que quizás algunos esperaban, pero la banda cumplió de sobra con alguna canción nueva como “Partners in crime” y clásicos incontestables como “Ball and chain”, la celebrada “Story of my life” y la final “Don’t drag me down”. Mike pidió perdón por el “comportamiento de los Estados Unidos en el mundo” y se llevó una gran ovación. Tercera visita ya al ARF, y creemos que no será la última.
Lo de Discharge fue muy fuerte; una descarga de rabia y de potencia que causaba impresión desde los primeros temas. Su hard-core punk no es, definitivamente, para todos los públicos: la brutalidad intrínseca al grupo te vuela la cabeza mientras el cantante escupe notas de fuego desde el interior de su garganta. La ejecución, bastante complicada, se realizó de manera magistral y reflejó lo que puede llegar a ofrecer un grupo (¡surgido en 1977!) casi fuera, por lo extremo de su sonido, del movimiento punk de aquella época. “The nightmare continues”, “Protest and survive” (que supuso el primer circle-pit de la noche), la brutal “New world order”, el mejor de la noche “Hatebomb” (¡menudo estribillo!)... tampoco se olvidaron de la policía y el ICE norteamericano en “State violence”. El final fue arrasador con “War is hell”, “You deserve me”, “The possibility of life’s destruction” y la arrebatadora “Decontrol”. Grandísomo final para un concierto brutal.
Cerraban el escenario dos Alcalá Norte, que ya venían arrastrando cierta polémica por su inclusión en el festival. Siendo como era la primera vez que los veíamos, desde la segunda fila pudimos comprobar que este grupo tiene un talento especial. La estética de los miembros es multipolar y especialmente diversa, y emanan un aura especial casi desde su puesta en escena. “Superman” sonó bien, y pudimos comprobar in situ el carisma de su cantante (aún con una lesión en el cuello desprende actitud) y el explosivo batería y presentador/animador Jaime Barbosa. Sus temas van desde la furia rockera hasta el indie actual, siempre con unas sugerentes capas de teclado y un guitarrista pletórico. “El hombre planeta”, “El rey de los judíos (un cosquilleo)”, “La calle Elfo”... todas destinadas a convertirse en clásicos, deleitaron a los fans que arroparon al grupo hasta altas horas de la madrugada. “La vida cañón” despidió un concierto lastrado por la lesión del cantante, aunque estamos seguros que creó afición. No os los perdáis si tocan en vuestra ciudad.

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